yoga

Asanas. ¿Seguimos con ellas? 🙂 En nuestro anterior post hemos explicado que las asanas son simplemente posturas de yoga. Ya explicamos algunas de ellas y hoy vamos a continuar ampliando la información sobre este tema.

Hemos visto la postura fácil o sukhasana, la media torsión espinal o ardha matsyendrasana, la pinza sentada o paschimottasana, el bebé (algunos la llaman el niño) o balasana y el perro cara abajo o mukha svasana.

La pinza, otra variante de una de nuestras asanas favoritas

posturas de yoga pinza

Ahora que nos hemos levantado del suelo con el perro, podemos ponernos de pie del todo. Para ello, caminamos poco a poco, acercando nuestros pies a nuestras manos, que siguen apoyadas en el suelo. Cuando estén prácticamente a la misma altura, estaremos formando otra pinza, pero esta vez de pie. Intentaremos acercar nuestra frente a nuestras rodillas y rodearemos nuestras piernas con los brazos. No hay forcéis. No pasa nada por no llegar a tocar nuestras piernas con la cabeza (lleva tiempo y práctica). Las rodillas pueden estar ligeramente flexionadas. Vosotros conocéis vuestros límites, así que escuchad a vuestro cuerpo. El yoga es práctica y hay que disfrutarlo.

La montaña, altos y fuertes

la montaña - posturas de yoga

Desde donde estamos, nos vamos elevando poco a poco. La respiración ha de ser nuestra guía y nuestro impulso para ir levantando el tronco mientras dejamos los hombros relajados y los brazos, paralelos, a los lados y las palmas de las manos hacia el frente. Desde la montaña nos resultará fácil levantar los brazos, mirar hacia arriba y juntar las palmas de las manos por encima de nuestras cabezas, como se hace en el clásico saludo al sol (aunque la secuencia completa abarca varios movimientos más).

Flexión hacia atrás

 flexion hacia atras - asanas

Desde donde estamos, podemos llevar los brazos hacia atrás, bien estirados, por encima de la cabeza, y arquear la espalda, estirándola como si alguien tirase de las puntas de nuestros dedos. Esta postura alivia muchísimo la tensión que se va acumulando en la espalda, así que, si lleváis mucho rato sentados en el trabajo, por ejemplo, podéis levantaros y probar a estirar vuestra espalda. Ya veréis como os sentiréis mejor rápidamente.

La rueda, una de las asanas para nota

rueda-asanas

Si tenéis suficiente control de vuestro cuerpo, podéis seguir reclinándoos hacia atrás hasta tocar el suelo con las manos. En esta posición, doblaremos las rodillas para no forzar, y apoyaremos las palmas de las manos en el suelo. Nada fácil. No os asustéis. Como os digo, es para nota. De todas las posturas de yoga, ésta es una de las que yo encuentro más difíciles, pero todo depende de la condición física de cada uno. Si no podéis hacerla, es bueno que la tengáis en mente como un objetivo a conseguir. Visualizar estas cosas nos ayuda a mantener la motivación para practicar cada día.

¿Descansamos un poco? El cadáver

savasana
Wikimedia commons, foto de Joseph Renger

Después de tanto estiramiento, ¿qué tal si vamos bajando poco a poco, nos sentamos en el suelo, estiramos las piernas y, después, apoyamos el tronco y los brazos? En esta posición, dejamos las piernas y los brazos relajados, como si estuviésemos haciendo el muerto en el mar. Respiramos e inspiramos profundamente y sentimos como la Tierra sostiene todo nuestro peso. ¿A que estáis más relajados?

Y de bonus… hoy dejo un vídeo para los más curiosos. ¡Disfrutad!

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