trauma

Si buscamos en el diccionario la palabra trauma, veremos, según la RAE, es un choque emocional que produce un daño duradero en el inconsciente.  También: una emoción o impresión negativa, fuerte o duradera. ¿Estas definiciones se aplican a lo que estás sintiendo ahora mismo? Si es así, sigue leyendo, porque hoy vamos a hablar de cómo superar un trauma.

¿Cuándo aparecen los traumas?

Las situaciones estresantes, negativas, en las que no sabemos cómo reaccionar, que nos agobian y nos angustian son las idóneas para dar lugar a un trauma. Esto pasa porque no sentimos amenazados y sin recursos para gestionar la situación. Somos incapaces de resolver aquello que nos angustia y se convierte en algo enquistado. En una especie de espina clavada que sigue ahí, haciéndonos daño.

Si estas situaciones perduran y se alargan en el tiempo, entonces corregmos el riesgo de desarrollar “traumas acumulativos”. Vivimos constantemente desbordados y lo manifestamos a través de preocupaciones permanentes, comportamientos disfuncionales o problemas psicosomáticos.

Síntomas que te ayudarán a detectarlo

  • Dificultad para concentrarse
  • Alteraciones en el ritmo cotidiano
  • Irritabilidad, ansiedad y nerviosismo
  • Pesadillas y alteraciones del sueño
  • Estados de alerta y tensión
  • Respuestas exageradas ante cualquier estímulo
  • Temor incluso ante situaciones normales
  • Sensación de culpa y vergüenza
  • Dificultad para establecer relaciones
  • Desórdenes alimenticios

Como podrás imaginar, no estamos hablando de sufrir todas estas conscuentcias al mismo tiempo, pero generalmente aquellos que han sufrido un trauma presentan más de un síntoma.

¿Qué hacer para poder superar un trauma?

  1. Acéptalo: cuando pasamos por momentos difíciles no podemos ignorar el impacto que tienen en nosotros. Que todo a nuestro alrededor vaya mal o que haya situaciones peores que la nuestra no son una justficiación para no cuidar de nosotros y lo que estamos sintiendo.
  2. Involucra a tu familia y amigos: integra a tus seres queridos en el proceso de mejora emocional. Es importante. Son tu apoyo y te quieren.
  3. Crea o intégrate en una comunidad: socializa. Crea vínculos con quienes viven cerca de ti. Haz actividades que requieran contacto frecuente, cooperación y una relación.
  4. Busca un/a terapeuta: hay cientos de posibilidades. Diversos profesionales y terapias, todos con una cosa en común: lograr el bienestar de sus pacientes. Están ahí para eso, así que acude a ellos.
  5. Trabaja activamente en la superación: rodéate de gente positiva, ve cumpliendo pequeñas metas, medita, tómate las cosas con humor, haz yoga y otros deportes, intenta desarrollar la creatividad… Todo esto son pequeños pasos para hacerte más fuerte cada día.

¿Qué pasa si no se actúa ante un trauma?

Las conscuencias de no hacer nada son muchas y muy variadas. Échales un ojo y decide si de verdad merece la pena dejarlo pasar: ansiedad, depresión, trastorno de estrés postraumático, trastornos disociativos, aislamiento social.

Algunos ya te suenan, ¿verdad? Vivimos en un momento especialmente duro: la pandemia, el confinamiento, los toques de queda, la sensación de que la vida no era lo que planeábamos, de que todo se nos va de las manos… Tenemos problemas de espacio, de conciliación de nuestra vida profesional y personal, estrés en casa, con nuestras parejas y familia, preocupaciones de todo tipo…

Lo dicho, no son momentos fáciles y no deberías alargarlo más. Un trauma no desaparece así como así, así que, si necesitas ayuda, lo más valiente y sensato es que des un paso adelante y la pidas. Recuerda que hay mucha gente como tú, que no tienes nada de lo que avergonzarte o sentirte culpable y que hay también gente a tu alrededor capaz de ayudare y con muchas ganas de hacerlo.

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