mujer sin ansiedad

Cómo calmar la ansiedad. Ésa es la pregunta que nos hacemos todos cuando vemos que se nos va de las manos. En esos momentos nos parece imposible, pero no lo es tanto. Como todo, tiene truco. 🙂

La ansiedad ya es más común que la depresión en España. El 57 % de la población de nuestro país reconoce haberla sufrido y el 35 % reconoce como causas la crisis, los recortes o el paro juvenil. Por supuesto, las causas pueden ser muchas, pero esto indica que estamos en unas circunstancias que, por desgracia, facilitan la aparición de este tipo de problemas.

En este contexto, por tanto, casi todos hemos llegado alguna vez a un punto en el que no podemos más y nos desmoronamos, ¿verdad? Bien, pues es justo en ese momento en el que tenemos que parar y concentrarnos en nuestra respiración.

Cómo calmar la ansiedad mediante la respiración

Esto os sonará a yoga, a meditación o incluso a cuento, pero tiene una base científica. Respirar profundamente aumenta el suministro de oxígeno al cerebro, estimulando el sistema nervioso parasimpático, que es el responsable, por así decirlo, de que nos calmemos.

Si esto lo hacemos todos los días durante al menos veinte minutos, concentrándonos en una respiración abdominal profunda, no sólo reduciremos la presión arterial y el estrés, sino que ayudaremos a nuestro cerebro a controlar mejor aquello que nos causa tantos problemas.

como calmar la ansiedad

Otras prácticas recomendadas y hábitos de vida saludables

Se recomienda reducir el consumo de estimulantes del sistema nervioso (la cafeína y la nicotina, principalmente). También, evitar el consumo de depresores del sistema nerviosos (alcohol y drogas).

Debemos dormir las horas necesarias, alimentarnos bien, hacer deporte (al menos tres veces por semana) y cultivar una vida social sana y armoniosa.

Todo esto es relativamente fácil, pero ahora llega la complicación.
Una de las cosas más importantes es que aprendamos a prevenir el estrés y/o a gestionarlo. Debemos, por tanto, relativizar los problemas para evitar que nos desborden emocionalmente.

A menudo nos enfrentamos a los problemas en el momento en que nos dicta nuestro estado de ánimo, pero lo recomendable es dejar un tiempo libre para ello, bien organizado, y utilizarlo para lidiar con el problema con la cabeza un poquito más fría y estando más tranquilos. De este modo seremos nosotros los que tengamos el control de la situación y no al revés.

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